Murió César Pelli, el arquitecto latino que marcó el siglo XX

Murió César Pelli, el arquitecto latino que marcó el siglo XX

A los 92 años, murió el creador tucumano radicado en los Estados Unidos. Fue autor de la célebre ampliación del MoMA, de las Torres gemelas de Kuala Lumpur y también le puso su arte a varios edificios en Buenos Aires. 

Por primera vez, la Arquitectura tuvo un Premio Konex de Brillante. Y fue en 2012 gracias a César Pelli quien falleció el pasado viernes 19 de julio en los Estados Unidos. Lo ganó luego de la selección realizada por un prestigioso jurado entre más de 20 finalistas ganadores de los Premios Platino en las Artes Visuales. El reconocimiento destacó su dilatada trayectoria, su obra singular y su calidad humana.

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Pelli estudió en la Universidad Nacional de Tucumán, en tiempos en que su escuela de arquitectura competía con la de Harvard. Siguió en los Estados Unidos colaborando con grandes de la arquitectura mundial como Eero Saarinen, para luego ser decano en la Universidad de Yale. Hizo la célebre ampliación del MoMA de Nueva York y terminó de construir su jerarquía internacional con las Torres Petronas de Kuala Lumpur, por años el edificio más alto del mundo.

Pero más allá del premio, Pelli tuvo entre sus virtudes no haberse olvidado de su terruño. Sólo en Buenos Aires cinceló cuatro de sus joyas. El Edificio República (1996) fue la primera. Su forma está relacionada con las particularidades del terreno. Es un lote casi triangular con una larga hipotenusa enfrentada al río y con uno de sus vértices que da a la Plaza Roma.

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Pelli pensó que más que una torre, convenía hacer un volumen que terminara de completar el tejido de la ciudad tradicional. Adaptándose al terreno, creó un edificio con forma de barco (o de cuchillo, como también se ha dicho) que apunta su proa al Norte. Y con un juego de formas cóncavo-convexas generó una particular terraza a la altura de los árboles hacia la plaza. Su frente es de una riqueza sin igual. Remedando el almohadillado de los edificios clásicos de Buenos Aires (buñas que se hacían en el revoque simulando trabas de bloques de piedra) con un muro-cortina de aluminio y vidrio con un inédito espesor.

Luego llegarían el edificio Bank-Boston (2000), la Torre YPF (2008) en Puerto Madero y la torre para Banco Macro, en Catalinas Norte, recientemente finalizada.

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Mucho se ha debatido en estos años si la arquitectura tiene méritos suficientes para ser considerada un arte. Para algunos pareciera que sólo los edificios antiguos pueden aspirar a esa categoría. A lo que se hace ahora suelen calificarlo de bodoques de hormigón o adefesios de cemento. Seguramente habrá quienes regalan argumentos a esa teoría.

}Pero para Pelli, como para muchos otros arquitectos, más allá del hecho constructivo, de la resolución funcional o de la ecuación inmobiliaria, habrá siempre una oportunidad y la responsabilidad de hacer un aporte bello a la ciudad.

Lo dijo en su libro Observaciones sobre la Arquitectura :

“La arquitectura es una de las grandes artes. Prueba de ello es la profunda emoción que sentimos cuando nos encontramos en un buen edificio. Esta emoción es comparable, y para mí, superior, a la que sentimos frente a buenos cuadros y a las buenas esculturas”.

Y ejemplifica: “Edificios como Santa Sofía, el Palacio Katsura y Notre Dame du Haut en Ronchamp (de Le Corbusier) son logros artísticos sublimes. Validan nuestro arte tal como el Don Quijote de la Mancha de Cervantes, la Pasión según San Mateo de Bach y la Ronda de Noche de Rembrandt validan como artes la literatura, la música y la pintura.”

Por Berto González Montaner
Texto recuperado el 23 de julio del 2019 de clarin.com