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Inversión y gastos para los juegos olímpicos de Tokio 2020

Inversión y gastos para los juegos olímpicos de Tokio 2020

Tokio 2020, ¿los Juegos Olímpicos más caros de la historia?

Recibir los Juegos Olímpicos es un gran honor, pero también involucran un gran gasto que se ha elevado en las últimas ediciones con cifras que antes parecían imposibles. Tokio 2020 costará más de lo previsto y podrían ser unos de los más caros de la historia.

Los cinco aros olímpicos ya están presentes en Tokio.

Organizar unos Juegos Olímpicos no solo requiere buena voluntad, sino también de una cartera dispuesta a gastar miles de millones de dólares para que una ciudad se convierta en el centro del mundo deportivo cada cuatro años.

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Con el paso del tiempo, los costos por organizar unos Juegos Olímpicos han ido en aumento, en parte por la inflación normal, pero también por el deseo de sorprender al mundo con instalaciones más modernas y tecnológicas, pero con consecuencias importantes en las carteras de los habitantes de los países sedes.

Aunque el movimiento olímpico es defendido por el Comité Olímpico Internacional (COI), ellos no son los encargados de pagar por la fiesta. Llegan, la disfrutan, consiguen invitados y ponen una parte del costo, pero el restante debe ser absorbido por el comité organizador local, que en el caso de Tokio 2020 incluye al gobierno de la ciudad sede, pero también a las autoridades nacionales.

Tokio 2020, ¿los más caros de la historia?

En números simples la respuesta es no. Ese honor le pertenece a la cita invernal de Sochi, Rusia, 2014 con una cifra superior a los 50 mil millones de dólares, un número escandaloso pero que debe ser tomado en su justa medida porque ese presupuesto no solo se utilizó para crear los escenarios deportivos, sino para mejorar la infraestructura de transporte para llegar a esa ciudad, crear un circuito de Fórmula 1, entre otros gastos que no iban ligados directamente a las competencias de los aros olímpicos.

Pekín 2008 tiene la cifra más alta respecto a las citas de verano con un costo total de 45 mil millones de dólares, otro número que en realidad no corresponde con el precio del evento deportivo en su naturaleza, porque hasta 10 veces del presupuesto de los estadios y la operación de la competencia terminó en modernización de caminos, sistemas de transporte subterráneo, trenes de alta velocidad e incluso aeropuertos, un legado olímpico que sobrevive 13 años del gran evento que abrió a aquel país con el mundo.

Tokio 2020 tendrá un gasto de 15 mil 400 millones de dólares hasta ahora, lo que representa un 22 por ciento más de los 12 mil 600 millones de dólares presupuestados hasta 2019 antes del retraso por la pandemia por COVID19.

¿A dónde se ha ido este dinero? Principalmente en las instalaciones permanentes y temporales con 7 mil 500 millones de dólares.

A diferencia de los casos antes mencionados, Tokio y Japón cuentan con una importante infraestructura de transporte, por lo que solo invirtieron 800 millones de dólares para mejoras y extensiones de los sistemas existentes, un caso contrario al visto en Pekín que aprovechó la competencia para dar mayor dinamismo a la nación.

Este rubro fue superado por los 900 millones de dólares necesarios para las contramedidas por la COVID19 porque cuando la ciudad nipona fue seleccionada no existía una pandemia mundial, ni los costos asociados a ellas (pruebas rápidas, montaje de salas de aislamiento, contratación de personal médico adicional, entre otros).

Su cifra es más cercana a otras sedes de este siglo. Sídney 2000 tuvo un costo de 6 mil 900 millones, mientras que Atenas 2014 rondó los 16 mil millones; Londres 2012 pasó una factura de 18 mil millones, mientras que Río de Janeiro alcanzó los 20 mil millones.

Sin embargo, la agencia AP ha informado que las auditorias realizadas por el gobierno japonés en los últimos años muestras que los costes son superiores a los declarados oficialmente y ascienden al menos a 25 mil millones de dólares. De ser esto cierto y considerando los factores de que gran parte del dinero ha ido a infraestructura se podría afirmar que esta edición de la competencia sería la más cara de la historia hasta ahora.

¿Por qué encarecen los Juegos Olímpicos?

La historia de las cifras alarmantes en los presupuestos tiene un punto de arranque; Montreal 1976, una edición que llevó a sus habitantes a pagar la deuda por varias décadas. El increíble estadio olímpico de arquitectura moderna, los altos costos de los proveedores y los préstamos a largo plazo fueron algo característico de esta edición.

La revista Time documentó que el precio original del estadio era de 145 millones de dólares, pero su mantenimiento y costos de la deuda a largo plazo llevaron a que pasara hasta los mil 200 millones de dólares.

Atenas también fue otra edición que pasó de la dicha a una tragedia griega para los contribuyentes. El costo inicial era de 4 mil 600 millones de euros, pero alcanzó los siete mil millones, una cifra que el Fondo Monetario Internacional descubrió fue un engaño cuando examinaron a fondo las cuentas públicas para aprobar el rescate financiero luego de la crisis de 2008, momento en que descubrieron una serie de numerosos gastos que no aparecieron en los documentos oficiales y fueron enviados a otros rubros.

Cuando Grecia tocó fondo en esa crisis económica se estimaba que cada hogar de ese país tenía una deuda de 50 mil euros, con una parte importante destinada a pagar la cuenta de la fiesta olímpica.

Una regla no escrita es que desde 1960, ninguna de las ediciones ha estado dentro de los límites de su presupuesto inicial. Según información de un reporte del Foro Económico Mundial casi la mitad de los Juegos Olímpicos ha tenido un sobrecoste del 100 por ciento con Montreal 1976 llegando hasta el 720% o Barcelona 1992 en un 266%.

De las últimas competencias de verano solo Río de Janeiro no duplicó lo presupuestado (14 mil millones) contra los seis mil millones adicionales finales.

Destaca también el ritmo con el que algunas naciones han llevado los costos a un nivel nunca visto. Atlanta 1996 tuvo un final de 3 mil 600 millones de dólares (su presupuesto era de un mil 200 millone), mientras que Sídney finalizó en 6 mil 900 millones (3 mil 200 millones originales). Atenas representó un salto de 10 mil millones frente a lo que hicieron los australianos y Pekín elevó la apuesta hasta en tres veces el número respecto a los griegos, todo con el simple objetivo de impresionar al mundo.

El éxito de los Juegos Olímpicos

Cada que una ciudad reciente decide postularse espera que las competencias deportivas atraigan una cantidad de turistas importantes no solo en el año de competencia, sino también en el futuro buscando replicar el éxito de Barcelona 1992.

Cuando la ciudad española apostó por recibir esta competencia puso la mira en dejar de lado el declive industrial para invertir miles de millones y convertirse en un centro de turismo global con un impacto económico de 12 mil millones de euros, una cifra que ni siquiera fue lo más importante, porque en los años posteriores pasaron a recibir millones de turistas llevando a que en 1998 el aeropuerto del Prat estuviera al borde de su colapso máximo cuando se esperaba que esto se produjera hasta el 2010; malas noticias que en realidad son buenas noticias.

En el caso de Tokio el impacto inmediato del público no será posible ante las restricciones de viaje por la pandemia. Hasta antes de que el mundo se detuviera en marzo del año pasado, los hoteles y viajes en avión habían encarecido su valor, un comportamiento normal en esta clase de eventos.

También es un hecho que el país por si solo es un imán para el turismo. En 2019 la capital nipona recibió 15.2 millones de visitantes, mientras que el país acumuló 31.88 millones; y si bien las cifras en 2020 decayeron dramáticamente hasta 4.12 millones, nadie duda de que los futuros visitantes apreciarán las instalaciones creadas para esta competencia.

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Sin embargo, si la cifra de las auditorias internas termina siendo cierta, Tokio 2020 se convertirá en los segundos juegos olímpicos de verano más costosos de la historia, apenas por detrás de Pekín. Su número superaría por 88 veces los 282 millones que se invirtieron en la celebración de 1964 cuando la capital nipona también albergó a los mejores deportistas del mundo.

Texto recuperado el 21 de Julio de 2021 de excelsior.com.mx